miércoles, 20 de febrero de 2013

Dicen que las mujeres somos complicadas...

Cuantas veces he oído esta expresión en boca de tantos y tantos hombres. Cada vez estoy más convencida de que nosotras podemos llegar a ser complicadas pero en valentía, juicio y sentimientos los ganamos con creces.

No me gusta generalizar y puede que haya excepciones, hombres realmente románticos que te abran su corazón sin abrir también su bragueta (yo no me he encontrado con ninguno de esos).

No entenderé nunca porqué algunos huyen de nosotras en cuanto saben  que nos han enamorado. Se pasan meses, semanas, días babeando por nosotras ahora a la mínima que nosotras suspiramos, parece que ellos  desarrollen alas para misteriosamente salir huyendo.
Me parece tan y tan triste que alguien no sepa afrontar sus sentimientos o que juegue con los de otra persona… es algo que jamás podré entender.
Me parece que hoy en día las personas valientes que admiten sus sentimientos están en peligro de extinción. Sinceramente es terriblemente triste que cada día nuestro mundo sea un poco más mediocre donde la falta de compromiso  y la facilidad que tantos y tantas ofrecen, se multiplique por doquier.

Yo nunca vi  en una relación una forma de complicarse la vida, creo que si esa es la visión que tiene mucha gente con pareja, deberían plantearse seriamente que hacer con su vida.
La verdad es que hoy escribo esto, porqué siento que a veces me precipito a la hora de confesar mis sentimientos y siento que eso solo acaba siendo un lastre que frena a aquellos con los que hasta ahora me he cruzado. Por desgracia creo que no soy la única a la que le sucede.

A veces sentimos la necesidad de gritar nuestros sentimientos a los cuatro vientos, sin darnos cuenta de que la persona que tenemos a nuestro lado le falta valentía y le sobran las ganas de salir corriendo.  Sé que es triste, pero lamentablemente sucede así.
No me gustaría cambiar mi forma de ser pero veo que a veces no queda otra.

Así que supongo que hay que luchar, luchar por no agobiarles diciendo: te quiero, cuando nosotras nos morimos de ganas por decirlo y que nos lo digan. Luchar por no confesarle al mundo que te mueres por estar con él, luchar contra no sucumbir a sus encantos  acabar en su cama y entonces crean que eres su magnífico objeto. Luchar contra las ganas de hablar con él  todas horas y que así el señorito no se agobie. Luchar por saber siempre que palabras usar en cada instante y que estas no resulten demasiado escasas o simplemente demasiado.
En fin… encima tenemos que aguantar que nos llamen complicadas

Abril

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