domingo, 21 de abril de 2013

Érase una vez

Érase una vez, una princesa que no sabía que lo era. Le costaba creerse lo mucho que valía y lo increíble que era. Digamos que a lo largo de su vida se había ido encontrando con sapos venenosos que le habían hecho sentir pequeñita cuando en realidad no lo era. Pero ahora parece que su suerte ha decidido cambiar de rumbo. Hace unos días que vuelve a sonreír, y un sapo tiene la culpa de ello. Esperemos que éste se convierta en príncipe o por lo menos no sea tan maligno cómo los otros. Bueno, centrémonos en la historia. 
Esta princesita tenía una hermanastra. Pero no era de las típicas que salen en los cuentos, su relación iba mucho más allá. No eran hermanas de verdad pero estaban tan y tan unidas que lo parecían. Eran capaces de mirarse y saber lo que la otra pensaba o sentía. Las malas lenguas decían que fueron separadas al nacer. Estuvieron una época distanciadas, pero la pérdida de una amiga cercana las unió más que nunca. Las dos se hicieron invencibles. Unieron sus reinos y jamás perdieron ninguna batalla. Aún les queda mucho camino por recorrer y nunca se sabe lo que puede pasar…Pero de una cosa podéis estar seguros: SU AMISTAD ES Y SERÁ INDESTRUCTIBLE.


Muchas felicidades princesita, te quiero. 



.~África~.


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